Estos días hemos estado realizando las primeras pruebas con el nuevo asistente de IA integrado en BEAS Manufacturing, simulando interacciones reales de un usuario de fabricación en su día a día.
Comenzamos con consultas sencillas para evaluar su capacidad de comprensión y contexto. Después avanzamos hacia escenarios más operativos, como comprobar si existían órdenes de trabajo entregadas fuera de fecha.
El asistente identificó correctamente que no había órdenes afectadas y, además, interpretó el contexto de forma inteligente, entendiendo que debían estar “en curso” al no especificarse lo contrario.
Uno de los aspectos más interesantes es la transparencia que ofrece: cuando no encuentra información, muestra directamente la query ejecutada. Para nosotros, como consultores, esto aporta un gran valor, ya que facilita enormemente el análisis y la validación de resultados.
La siguiente prueba fue todavía más interesante: pedirle que generara una orden de trabajo a partir de una instrucción muy genérica, para comprobar cómo reaccionaba ante información incompleta.
Y aquí es donde realmente demuestra su potencial:
- Detecta automáticamente qué datos faltan
- Solicita la información necesaria al usuario
- Guía el proceso de forma natural
- Permite abrir directamente el documento generado
Todavía estamos en fase de pruebas, pero el potencial para transformar la interacción con los sistemas de fabricación es enorme:
– Menos barreras para el usuario
– Interacción mucho más natural
– Menor dependencia de menús y navegación tradicional
– Más productividad y rapidez en tareas operativas
La IA aplicada a fabricación ya no es algo del futuro. Está empezando a convertirse en una herramienta real para el día a día.